Gustavo Dudamel se queja por situación de Venezuela (con su batuta sucia de chavismo)

El director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel tiene muy presente en todo momento sus orígenes a pesar de su fama internacional y de haber logrado uno de sus sueños: dirigir la Filarmónica de Berlín, con la que actualmente está de gira por Asia.

En entrevista exclusiva con la agencia DPA habla de los problemas actuales de su país, de la salida de talentos y del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, donde se formó.

—¿En qué situación está el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela?

—El Sistema sigue adelante a pesar de la complejísima situación que estamos viviendo en Venezuela – económica, social, espiritual. Hoy es un emblema de esperanza. Esto no lo digo como una frase hecha, porque a pesar de todo el Sistema no se ha detenido. Estamos viviendo un momento muy complejo debido a la salida de muchos talentos del país. Pero de alguna manera también, a pesar de la compleja situación, de lo difícil que puede ser para un músico, para cualquier tipo de profesional, salir del país, veo muchos de ellos en todo el mundo y no pierdo la fe de que volverán y que se están enriqueciendo y están siempre en contacto con sus compañeros en Venezuela.

—¿Es decir, que el Sistema tendrá en el futuro un papel que ahora ya no puede tener?

—Mientras haya un niño en los núcleos, el Sistema está vivo. Un sólo niño, un maestro. Aún hoy, en la situación actual, eso genera un efecto multiplicador. El Sistema se ha hecho de adversidades. Cuando el Maestro (José Antonio) Abreu lo creó, nadie creía en él. Le costó muchísimo abrirse camino. Cuando estaba en Barquisimeto no teníamos un sitio donde tocar, no había instrumentos. Yo tenía que compartir el instrumento con otros 20 violinistas, uno tocaba una hora, después el otro. Nos decían “La Orquesta de los Sin Techo”. Y a pesar de todas las crisis que hemos estado viviendo en los 80, en los 90, todavía estamos.

—¿Es una situación terminal?

—El filósofo francés (Jean-Jacques) Rousseau le preguntaba a Dios en “Las Confesiones”, por qué le había hecho pasar tantas situaciones adversas. La respuesta: Te he hecho débil para caer en el hueco, porque te he hecho lo suficientemente fuerte para salir de él. Yo podría hablarte de todo lo terrible que está sucediendo en mi país, que es triste y doloroso. Cada vez que veo salir un joven me duele. Cuando veo que la gente no tiene la posibilidad de comprar los bienes básicos me duele, también porque allá vive mi familia, de la que nunca me he desconectado. Pero al mismo tiempo debemos seguir luchando porque al final del túnel hay una luz y esa luz significa unión. Porque la polarización ha calado hondo hasta en las mismas familias.

—¿Para que la unión suceda Nicolás Maduro deberá dejar el poder?

—Yo creo que el pueblo es sabio y sabrá decidir cuál es su futuro. El problema es hoy la sobrepolitizacion, y de eso tenemos que proteger a nuestros niños. No podemos enfermarlos con esta diatriba política y esta pelea permanente de que si tú eres culpable. Cada uno tiene que asumir su responsabilidad y su culpa. Nosotros, desde las pequeñas posiciones en que estamos, tenemos que construir el país.

—¿Pero existe hoy ese margen en Venezuela?

—Absolutamente. Creo que ahora es el momento. Pero los tiempos de un país son distintos a los tiempos de un individuo. Nosotros podemos desesperarnos, pero un país necesita mucho tiempo para transformarse. Basta con ver lo que vivió Alemania: dos guerras mundiales, regímenes dictatoriales, un muro que los separó. Tantos años de sufrimiento y tantas equivocaciones. Nosotros también hemos sido sido muy golpeados, también por nosotros mismos, por no tener la disciplina suficiente. Pero no es momento de achacarnos culpa. Es el momento para que cada quién asuma la responsabilidad que tiene.

—¿Se siente como protector del Sistema desde el exterior?

—Completamente. Yo soy un papá.

—¿Y esa posición también le ha llevado a mantenerle en silencio durante mucho tiempo?

—Pero es que yo nunca he estado en silencio. La gente sabe sólo el 0,1 por ciento del trabajo que hago. Yo muchas veces he estado en Venezuela y nadie sabe que estoy ahí. Viajamos por el país viendo cómo están los núcleos, pero yo no hago alarde de eso o me tomo un selfie. He estado metido en sótanos viendo ensayos de orquestas, nunca en la sala grande, me he reunido con los muchachos, estoy en contacto con ellos a través de Skype…

—¿Cuál es su papel como ciudadano de Venezuela?

—Mi papel es de unir, y no dividir. Porque para mí es muy difícil tener un público que está completamente dividido y yo dividirlo más. Mi función es que el publico sienta que cuando está escuchando música se está uniendo. Habrá otros que hacen discursos políticos pero ésa no es mi función. El resto es trabajar, no por un lado o por un color, sino por toda Venezuela.

—¿Cuál es la base de su optimismo?

—Cuando me pasan los videos de todo lo que está sucediendo en Venezuela y veo toda la cacofonía que se vive, y al mismo tiempo veo niños en un curso de oboe – ahora vas a pensar que estoy loco – pero es que eso es lo que brinda esperanza, tal cual lo concibió el maestro Abreu con el Sistema. Por eso tengo fe que vendrá el momento en que Venezuela se desarrolle, porque ahora estamos en el hueco pero nos han hecho lo suficientemente fuertes para salir de él.

Gustavo Dudamel se queja por situación de Venezuela (con su batuta sucia de chavismo)

Fuente: Maduradas.com 
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