El Centro Comercial Jumbo de Margarita, que alguna vez fue considerado un símbolo del progreso y la modernidad en la isla, hoy luce irreconocible. Sus pasillos vacíos, las vitrinas cubiertas de polvo y las estructuras deterioradas son un testimonio silencioso del deterioro que ha afectado a gran parte de Venezuela. Lo que en su momento fue un espacio vibrante, lleno de tiendas, visitantes y música, hoy parece sacado de una escena de una película de terror.
Cuando fue inaugurado, el Jumbo representaba una de las mayores apuestas comerciales del país. Ubicado estratégicamente en la turística Isla de Margarita, estaba destinado a convertirse en un punto de referencia para locales y turistas por igual. En sus primeros años, era común ver sus pasillos repletos de familias, compradores y curiosos que disfrutaban de sus tiendas, restaurantes y espacios recreativos. Era, sin duda, la joya de la región.
Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento hicieron mella en su esplendor. Hoy, casi todas las tiendas están cerradas, muchas vitrinas permanecen vacías y las paredes muestran signos evidentes de abandono. Se pueden observar techos rotos, filtraciones de agua y una sensación general de desolación que contrasta con los días de gloria que alguna vez tuvo el lugar.
En las redes sociales han comenzado a circular videos que muestran el estado actual del centro comercial. Las imágenes son impactantes: pasillos completamente oscuros, escaleras mecánicas que ya no funcionan y una soledad inquietante que hace recordar los escenarios de películas como *Soy leyenda* o *The Walking Dead*. Muchos internautas han expresado su tristeza y sorpresa al ver lo que ha quedado de un sitio que alguna vez simbolizó esperanza y prosperidad.
Lo más preocupante es que esta situación no es un caso aislado. Según denuncian muchos ciudadanos, la desidia se ha extendido a casi todos los rincones de Venezuela. Mientras tanto, el régimen continúa gastando millones de dólares en campañas de propaganda digital, pagando a influencers para que muestren una “Venezuela bonita”, muy distinta a la que viven día a día millones de personas.
En plataformas como Instagram y TikTok, abundan los videos que retratan playas, hoteles y centros comerciales bien cuidados, pero la realidad que se vive fuera de esos pequeños espacios es completamente diferente. La gran mayoría de los venezolanos no tiene acceso a esos lugares exclusivos. Los precios, la inseguridad y la falta de transporte hacen imposible que muchos puedan disfrutar de lo poco que aún se mantiene en pie.
El contraste entre los contenidos patrocinados por el régimen y los videos grabados por ciudadanos independientes es abismal. Mientras unos muestran una nación en aparente recuperación, los otros revelan calles vacías, negocios cerrados y comunidades enteras sumidas en el abandono. El caso del Centro Comercial Jumbo es solo una muestra más de esta dualidad que cada vez resulta más difícil de ocultar.
Los comerciantes que alguna vez tuvieron negocios en el Jumbo recuerdan con nostalgia aquellos tiempos de bonanza. Muchos aseguran que no pudieron sostener sus negocios debido a la falta de electricidad constante, la caída del turismo y los altos costos de mantenimiento. Otros simplemente decidieron emigrar, dejando atrás sus locales y sus sueños.
El abandono del centro comercial también ha tenido un impacto negativo en la comunidad. Las zonas aledañas, que dependían del flujo de visitantes para mantener pequeños comercios, han visto reducirse drásticamente sus ingresos. Lo que alguna vez fue una zona activa y próspera, hoy se ha convertido en un espacio silencioso, con locales cerrados y calles cada vez más vacías.
Ante esta realidad, los videos que muestran la verdadera situación del Jumbo se han convertido en una forma de resistencia. Son ciudadanos comunes los que, con sus teléfonos móviles, documentan y difunden lo que el poder intenta ocultar. Gracias a ellos, el mundo puede ver lo que realmente ocurre en una isla que, aunque alguna vez fue llamada “la perla del Caribe”, hoy refleja el dolor y la decadencia de todo un país.
Mientras el régimen insiste en fabricar una imagen artificial del país, los testimonios de quienes viven allí hablan de una verdad muy distinta: una Venezuela que lucha por sobrevivir entre ruinas, promesas incumplidas y una crisis que parece no tener fin.
Una imagen que no se puede borrar
El video del Centro Comercial Jumbo de Margarita no solo muestra el deterioro físico de una infraestructura, sino también el reflejo de una nación herida. Es el retrato de un país que alguna vez soñó con el desarrollo y hoy enfrenta las consecuencias del abandono institucional. Cada rincón vacío del Jumbo recuerda que, detrás de los anuncios coloridos y los discursos optimistas, hay una realidad que no se puede ocultar por más tiempo.
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