Roxana Díaz rompe el silencio: la verdad detrás del escándalo que estremeció a Venezuela
Un cuarto de siglo después, la actriz venezolana Roxana Díaz ha decidido hablar sin filtros sobre uno de los episodios más escandalosos de la farándula nacional: la filtración de su famoso video de la botella, una grabación íntima con el también actor Jorge Reyes que circuló por todo el país a inicios del año 2000 y que, todavía hoy, permanece en la memoria colectiva de millones de venezolanos.
Entrevista con Viviana Gibelli
En entrevista con la presentadora Viviana Gibelli, la actriz —recordada por sus papeles en novelas como Mis 3 Hermanas, Juana la Virgen y Aunque me cueste la vida— relató con crudeza cómo un momento de intimidad se transformó en un tormento sin fin.
“Fue por maldad”: la confesión que sacude al público
Díaz aseguró que el video fue sustraído de la casa de Jorge Reyes y entregado a distintos canales de televisión, en un sobre. “No lo vendieron, lo repartieron. Y los demás hicieron su agosto”, recordó, describiendo la cruel cadena de reproducción que convirtió un recuerdo privado en mercancía pública.
Un escándalo que la marcó de por vida
La actriz reveló que, para el momento en que el video comenzó a circular, ya no mantenía una relación con Reyes. “En cada canal agarraron ese video y lo multiplicaron. Luego otros también lo copiaron, y después se sumaron más, fue una seguidilla de nunca acabar”, narró con dolor.
Los fantasmas de un pasado imborrable
Díaz admitió que no buscó ayuda profesional y que fueron sus seres queridos quienes la sostuvieron en el momento más oscuro de su vida. “Mis psiquiatras fueron mis familiares. Sin ellos, no sé qué hubiese pasado”, declaró, dejando claro que el apoyo de su entorno fue vital para superar la pesadilla.
Una herida abierta en la memoria del espectáculo
Veinticinco años después, el caso sigue siendo un símbolo de cómo la intimidad puede convertirse en espectáculo y cómo un país entero puede ser testigo de la vulnerabilidad de una estrella. Roxana Díaz, con valentía, mira hacia atrás y enfrenta su historia, demostrando que el dolor no la venció, aunque dejó cicatrices imposibles de borrar.